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Suzanne Belperron

Pocas mujeres han destacado en el mundo de la joyería como Suzanne Belperron, todo un icono por su influencia y talento.

Biografía

Nacida como Suzanne Marie Claire Vuillerme el 26 de septiembre de 1900, fue hija del mercader Jules Alix Vuillerme y Marie Clarisse Faustine Bailly Ma Tre. Nació y creció en Saint Claude, donde eran famosos por sus oficios tradicionales, lo que le valió la ventaja a la hora de dar rienda suelta a su talento.

Gracias a la influencia de su madre, Suzanne Belperron pasó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Besanzón, creada en 1773 el escultor Francés Luc Breton y el pintor suizo Melchior Wirsch. Suzanne ganó uno de los premios de la Escuela con la creación de un reloj colgante.

Tras sus estudios, en 1919, se trasladó a vivir a París y trabajó en La Casa René Boivin de joyería labrándose un prestigio con sus joyas realizadas con piedras preciosas sobre materiales semipreciosos como cristal de roca, calcedonia y cuarzo ahumado. En 1924 Suzanne Belperron se convirtió en codirectora de la joyería.

Ese mismo año, contraía nupcias con el ingeniero Jean Belperron y juntos se trasladaron al barrio parisino de Montmartre.

En 1932 renuncia a su cargo en La Casa René Boivin para trabajar con Bernard Herz, uno de los comerciantes más importantes de París, muy conocido por sus piedras preciosas y sus perlas.

Durante toda la década de los años 30, la joyería Herz consiguió gran notoriedad gracias a los diseños de Suzanne Belperron, quien se convirtió, además, en una destacada e influyente figura en la moda del siglo XX.

Durante el tiempo que duró la Segunda Guerra Mundial, Suzanne Belperron, a instancias de Bernard Herz, se hizo con la dirección de la joyería hasta que esta cesó y el heredero Jean Herz pudo hacerse cargo del negocio. Ambos trabajaron juntos más de 30 años. Después Suzanne se retiró de la Casa Herz para ser una diseñadora autónoma que recibía a sus clientes de forma totalmente clandestina en su piso de la calle Châteaudun. Allí elaboraba increíbles joyas hechas a medida al modo de un sastre de Alta Costura.

Su clientela era de lo más variopinta. Aristócratas como el Duque de Windsor o la dinastía Aga Khan; estrellas de cine de la talla de Gary Cooper, personajes del mundo de la moda como Nina Ricci o Christian Dior o políticos como Paul Reynaud o Léon Blum.

Su muerte aconteció en un trágico accidente doméstico el 28 de marzo de 1983.

Diseños

Sus diseños se basaron, sobre todo, en las influencias culturales del Cercano Oriente, Egipto, el Lejano Oriente… e inspirados en la naturaleza, sobre todo, el universo submarino del que estaba enamorada.

Pionera en la técnica de colocar piedras preciosas sobre materiales semipreciosos, realizaba montajes con oro de 22 quilates, más blando y con un peculiar color.

Nunca firmó sus obras ya que decía que “Mi estilo es mi firma”, lo que ha traído de cabeza a numerosos expertos a la hora de catalogar sus obras.