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El Oro

El preciado oro.

Hoy hablamos de la pieza reina de las joyerías, la más demandada y la que más encontramos en el mundo: el Oro.

Conocido por el hombre desde el IV milenio a. C, el oro ha sido utilizado como moneda, joya, como componente electrónico, etc.

Características.

Es el material más dúctil y maleable de todos los que se conocen. Es conductor de la electricidad y el calor además de que no se altera por la humedad, el aire o la mayoría de los agentes químicos, lo que lo hace ideal para componentes espaciales, por ejemplo. Además, no se oxida, por lo que siempre conserva su brillante color amarillo.

El oro tiene también una gran ventaja con respecto al resto de metales y es que se encuentra en casi cualquier parte del mundo, siendo muy fácil conseguirlo. Se encuentra en el agua del mar, el plancton, las rocas e incluso en los minerales de otros metales. Eso sí, es sensible al cianuro, el cloro o el mercurio.

El oro puro tiene 24 quilates pero no se utiliza prácticamente, ya que en ese estado es muy blando. De hecho, el más utilizado es el de 18 quilates y se suele alear con algún otro metal como la plata o el cobre.

Lo último sobre el oro es que se ha puesto de moda utilizarlo en estado puro para realizar platos gastronómicos de alto nivel. Aunque no es algo nuevo, no deja de ser chocante. En la antigüedad creían que si lo ponías en los alimentos se prolongaba la vida; bajo el reinado de Elizabeth de Inglaterra las frutas estaban adornadas con oro en sus convites, en el antiguo Japón no han dejado de utilizarlo desde hace siglos y lo alquimistas creían que tenía propiedades medicinales.

Lo uses para lo que lo uses, lo cierto es que en todas las casas seguro que hay una pieza de oro de mayor o menor valor (sentimental o económico) y en Subastas Darley queremos ayudaros a conservarlos de la mejor manera posible.

Anillo con turquesa natural en oro amarillo

Anillo con turquesa natural en oro amarillo

Conservación

Es muy importante que, por lo menos, cada dos años le prestemos la atención que se merecen a las joyas y otros artículos de oro que tengamos en casa.

Debemos lavar las piezas de una manera periódica con jabón líquido, agua y un cepillo de cerdas suaves y hay que pasarle una gamuza suave para secar los restos que hayan podido quedar. También podemos poner a hervir agua con unas gotas del jabón líquido o lejía e introducir las joyas en ella, cepillar, aclarar y secar cuidadosamente.