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El Ónix, la piedra negra

El Ónix, la piedra negra, o como también es denominado, el Ónice, es un mineral considerado como una piedra semipreciosa que es utilizado mayoritariamente en joyería por la calidad de su pulido y por su profundo color negro.

La palabra ónix viene del griego y significa “uña” y según la mitología, los ónix se crearon cuando Cupido le corto las uñas a Venus y éstas, al caer sobre la arena, se convirtieron en piedra.

Anillo con Onix en plata de ley. Lote 28302204.

Anillo con Onix en plata de ley. Lote 28302204.

Su origen es volcánico y, mayoritariamente, se encuentra en México, Argentina, China, Irán o Brasil.

Antiguamente, los romanos hicieron gran uso de esta piedra para fabricar broches, pendientes o sellos en los que se grababan imágenes de divinidades o de los signos del zodiaco para utilizarlos como talismanes. Esta creencia perduró a lo largo de los siglos y en la Inglaterra del siglo XV todavía era común encontrar ónix utilizados como amuletos para espantar a los malos espíritus.

Colgante con ónix natural en oro. Lote 28301642.

Colgante con ónix natural en oro. Lote 28301642.

Aunque, normalmente, el ónix se presenta en su característico color negro, se han dado piedras en otros colores, como el blanco, el verde o el gris.

Subastas Darley tiene varias piezas de joyería con ónix preparadas para su subasta en nuestra web. Entre ellas hay pendientes, colgantes o anillos engarzados en distintos materiales para cubrir todos los gustos. Sólo tienes que entrar en www.subastasdarley.com y entrar en alguna de las subastas para conseguirla.

Pendientes ónix natural en oro amarillo. Lote 28301676.

Pendientes ónix natural en oro amarillo. Lote 28301676.

No dejes pasar la oportunidad de hacerte con una auténtica joya.

CAMAFEOS

Hoy queremos hablaros de una de las joyas más extendidas en el mundo y que tiene un halo de elegancia indiscutible. Se trata de los Camafeos.

La palabra Camafeo viene del griego Glyphos que significa gravar y en eso consiste, en realizar grabados de imágenes en piedras como la ágata, el nácar, el ónice, etc.

Su origen es muy antiguo y aunque, en un principio, su introducción en Europa se le otorgó a un italiano (Ugo di Carpi), lo cierto es que él sólo introdujo la técnica en Italia. Realmente fue Hans Burgkmair quien, en 1508, realizó el primer camafeo europeo.

De hecho, los primeros camafeos de los que se tienen constancia son mesopotámicos y tienen una antigüedad de 4.000 años. En Roma, sobre el 400 a.C, se utilizaban como adorno y estaban realizados en corales, ónices, ágatas, jaspes y malaquitas.

Considerados como amuletos, sus temas originales eran mitológicos aunque con el tiempo pasaron a ser religiosos. Y después, cualquier tema era viable a la hora de tallarlos.

Su uso se perdió durante un tiempo hasta que los Medici, ya en el Renacimiento, los volvieron a poner de moda. Napoleón Bonaparte hizo lo propio en Francia siendo utilizados en botones, collares, brazaletes y broches.

Colmillos, nácar, caparazones de tortuga, jade e incluso ámbar sirvieron a los artistas para crear esas preciosas pequeñas obras de arte gracias a los descubrimientos de nuevos mundos de los siglos XIV y XV.

Generalmente, los camafeos tienen fondo negro u oscuro y la imagen que se talla es de color crema o blanco. Su valor depende del tamaño de la pieza, del material en el que esté engarzado y, por supuesto, del trabajo que haya detrás de su elaboración. Como hemos dicho antes, algunos de ellos son auténticas obras de arte.

Desde tiempos muy antiguos, los camafeos han sido joyas familiares que han pasado de generación en generación y que han supuesto un legado muy importante para la historia.

Nosotros, en Subastas Darley, nos hemos hecho con una pieza del siglo XIX con la imagen de un caballero de época con fondo aterciopelado negro que subastamos hasta el 19 de octubre.

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Si te interesa este o cualquier otra pieza de joya, sólo tienes que visitarnos.