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Chaumet

La marca de joyería Chaumet es una de las más conocidas y prestigiosas, no sólo de Francia, sino del mundo. Su historia está prácticamente ligada a la de Francia y su historia a través del lujo y el glamour.

Su éxito vino de la mano de las bodas de Napoleón con Josefina de Beauharnais, primero, y con la nieta de María Antonieta, Marie-Louise de Habsbourg-Lorraine, después.

Marie-Etienne Nitot ya era un joyero conocido y apreciado, que a finales del siglo XVIII tuvo la oportunidad de crear las joyas que acompañarían en las bodas de Napoleón. Nitot creó para Napoleón y su corte todo tipo de artículos de joyería: coronas, tiaras, brazaletes, relojes de pulsera… e incluso empuñaduras de espadas.

A principios del XIX, Napoleón le hizo innumerables encargos y le nombró joyero oficial, todo por querer devolver a Francia el lugar que se le robó con la Revolución de 1789. Esto benefició a Nitot, que de repente, se convirtió en el joyero más importante de Europa con una clientela fiel formada por personajes de grandes prestigios y realeza europea.

Tras la caída de Napoleón, Nitot dejo el negocio y se lo traspasa a Jean-Baptiste Fossin y Jean-Valentin Morel, quienes expanden el negocio al extranjero abriendo un taller en Londres.

Años después, el sucesor de Nitot, Joseph Chaumet, se casa con la hija de Morel, Marie, y hereda el negocio. Instalan el taller en la plaza de Vendôme de París y comienza la expansión y la marca. Fue esta una época de esplendor en la que las creaciones de Chaumet sedujeron a toda la aristocracia y realeza del momento con sus coronas, tiaras, broches, relojes, anillos, etc.

Las tiaras y coronas han sido su sello de identidad habiendo diseñado más de 1.500 distintas. De hecho, su pieza más conocida es la corona que se han puesto todas las herederas suecas el día de su boda, regalo de Josefina a su nieta el día de su boda con el rey de Suecia.

Gracias a la invención de los barcos de vapor, grandes coleccionistas, príncipes de la India y aristócratas de todo el mundo tuvieron acceso a sus creaciones, lo que le supuso el reconocimiento mundial.

En el año 1991, los herederos de Chaumet, acusados de fraude, llevan a la empresa a la bancarrota provocando que fuera comprada por un fondo de inversiones del grupo LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy).

Desde entonces, la marca ha vuelto a recuperar todo su esplendor.