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Fabergé

Karl Gustavovich Fabergé

El conocido joyero ruso Karl Gustavovich Fabergé nació en San Petesburgo en 1846 y ha sido considerado uno de los orfebres más destacados del mundo famoso por la realización de los 69 huevos de Pascua que llevan su nombre.

Trabajó diversos metales y piedras preciosas en todos los estilos (barroco, renacentista, art Nouveau…) y se ganó una gran reputación como diseñador. A lo largo de su vida trabajó prácticamente para la familia Imperial Rusa aunque también efectuó trabajos para otras monarquías europeas. A parte de los famosos huevos, Fabergé también elaboró cálices, figuras de animales en miniatura, bomboneras y otros objetos.

Los Huevos Fabergé

El primer huevo que realizó fue un encargo del zar Alejandro III para su mujer María. Era un huevo con cáscara de platino que albergaba otro de oro. Dentro de este último se encontraba la figura de una gallina en miniatura con la corona imperial rusa. A partir de entonces, la zarina le encargaba uno distinto cada Pascua.

Fabergé fue nombrado proveedor oficial de la corta imperial rusa y desde entonces colaboró con orfebres y maestros joyeros de la talla del ruso Michael Perkhin y los finlandeses Henrik Wigström y Erik August Kollin.

Su inspiración venía, como hemos dicho, de distintos estilos artísticos que entremezclaba así como en varias obras de arte que visitaba en sus viajes por Europa. Gracias a ello, creó huevos conmemorativos como el que hizo para la coronación de Nicolás II.

De los 69 huevos que elaboró sólo se conservan 61 de los cuales 52 son imperiales. El resto se consideran perdidos o destruidos.

Los materiales que utilizaba para realizarlos eran muy variados utilizando, entre otros, platino, plata, cobre, oro, acero… y combinándolos para darle color a la cáscara de los huevos. Su técnica recibió el nombre de guilloché y consistía en un tratamiento de grabado superficial sobre metal que consiste en hacer ondas, estrías o cualquier otro dibujo, de un modo repetitivo y simétrico que se podía hacer a máquina o a mano.

Los huevos podían contener jaspe, cristal de roca, lapislázuli, malaquitas u otros materiales, incluso madera. Estaban decorados con piedras preciosas como esmeraldas o zafiros.

Desgraciadamente, la Revolución rusa acabó con la empresa de la familia Fabergé y no volvieron a realizarse este tipo de trabajos. El joyero Fabergé murió en Suiza en 1920 y con él el secreto de tan famosos huevos.

Huevos Fabergé famosos

Regalados por Alejandro III a su esposa, la emperatriz María Fyodorevna (Dagmar de Dinamarca):

Huevo de gallina con pendiente de zafiro

Huevo del Cáucaso

Huevo enrejado de diamantes

Regalados por Nicolás II a su esposa, la emperatriz Alejandra Feodorovna:

Huevo de la coronación

Huevo de los lirios del valle

Huevos Kelch:

Huevo de la flor del manzano