Archivo de la etiqueta: diamante

El diamante Beau Sancy

Una de las joyas más deseadas y codiciadas de los últimos tiempos y que ha servido para cerrar alianzas, saldar deudas o dar prestigio a la casa real que la poseyera ha sido el diamante Beau Sancy.

Historia

Tras haber pasado por las manos de varias familiar reales de Europa, el diamante Beau Sancy fue subastado en el año 2012 por la casa Sothesby´s de Ginebra por un valor de 7,6 millones de euros.

Su historia se remonta a la mitad del siglo XIV en la que fue encontrado en las minas del estado indio de Andhra Pradesh. Con 34,98 quilates, forma de pera y corte de doble rosa, encandiló a Carlos el Temerario, duque de Borgoña y después, tras su muerte, perteneció a la Corona de Portugal hasta que el diplomático Nicolas Harlay, lord de Sancy, lo adquirió nada más conocer su existencia en Constantinopla.

Su segundo dueño fue el rey de Francia Enrique IV que lo adquirió por 25.000 escudos ante la insistencia de su esposa María de Médicis que se encaprichó de él nada más verlo. Lo utilizó por primera vez el día de su coronación como reina de Francia, 6 años después, en 1610. Al día siguiente el rey de Francia fue asesinado y María de Médicis tuvo que exiliarse de Francia y para saldar sus deudas marchó a Holanda y vendió el diamante Beau Sancy al príncipe Federico Enrique de Orange-Nassau, quien lo utilizó como regalo de bodas de su hijo con María Estuardo, hija del rey Carlos I de Inglaterra.

A la muerte de la Estuardo volvió de nuevo a manos de la corona de Orange-Nassau aunque tras la boda de Guillermo III con María II Estuardo, el diamante regresó a manos inglesas. Al morir el matrimonio sin descendencia, la joya pasó a la monarquía prusiana acabando por adornar la corona real de Prusia.

Subasta

Durante las dos Guerras Mundiales, el diamante Beau Sancy fue trasladado por su seguridad a una cripta en la que estuvo custodiada hasta que las tropas británicas la restituyeron a Prusia donde su último dueño, príncipe Jorge Federico de Prusia la subastó en el año 2012.

Moissanita

La Moissanita es un mineral que fue descubierto en los fragmentos de un meteorito por el doctor Ferdinand Henri Moissan, ganador del Premio Nobel, en el Cañón del Diablo en Arizona, EEUU. El descubrimiento se realizó en el año 1893 y desde entonces, por su gran parecido con el diamante, la Moissanita ha sido utilizada como sustituto del Diamante en joyería.

Características

Realmente se trata de un mineral muy extraño que estuvo mucho tiempo cuestionado y que se suele encontrar en meteoritos y en rocas del manto.

Su color va del verde al negro y los cristales van de transparentes a translúcidos con forma hexagonal. Tiene una dureza de 9.25 en la escala de Mohs y es un mineral con gran conducción térmica.

Los yacimientos de Moissanita se encuentran en el Cañón del Diablo y en algunos depósitos de Kimberlita.

Utilización

Su uso más extendido es como simulador del diamante aunque gracias a su dureza y su bajo coste suele utilizarse también en electrónica y en aplicaciones térmicas.

Su gran parecido con el diamante la hace muy atractiva y algunos de los motivos por los que debes comprarla son su belleza, similar a la del diamante, su bajo coste, su excelente calidad, su exclusividad y la ausencia de historias de explotación infantil. Además, es extremadamente resistente, tiene un brillo más intenso que el diamante y su estado natural y escasez a la hora de encontrarla la hacen una piedra muy especial.

Subastas Darley

En Subastas Darley tenemos una sección de gemas en la que podrás encontrar estas preciosas piedras mediante el método de la subasta pudiendo conseguirlas a precios increíbles.

Moissanita

Moissanita

JOYAS MALDITAS IV

La última de las joyas de las que vamos a hablar en este especial de joyas malditas, es el diamante Orlov.

(http://orfebrealejandroglade.blogspot.com.es/2012/12/orlov-el-hermoso-diamante-maldito.html)

Se cree que originariamente era uno sólo junto al Gran Mongol, ahora desaparecido, aunque no hay nada probado. También se le conoce por el nombre de “Ojo de Brahama” por creerse que fue robado a la estatua de la deidad hindú Brahama.

Según la leyenda, quedó maldito al ser robado a un dios hindú, lo que provocó que todos aquellos que lo tuvieran en su poder acabarán suicidándose o muriendo en extrañas circunstancias.

El robo parece que fue perpetrado por un desertor francés, que tras años infiltrado junto a los hindúes (se hizo hinduista) elaboró un plan con el que hacerse con la preciada joya.

A partir de ahí, el diamante pasó por innumerables manos hasta que apareció en Ámsterdam, donde Grigori Grigórievich Orlov, conde ruso, lo compró por 400.000 florines. El motivo de compra tan elevada fue que se lo quería regalar a la futura zarina Catalina II de Rusia, de quien estaba perdidamente enamorado.

Catalina bautizó al diamante con el nombre del conde y parece que pasó a formar parte de la colección de las joyas de la Corona rusas hasta 1917 en la que se produjo la Revolución Rusa.

A partir de ahí se pierde la pista hasta que en 1932 aparece en Nueva York en manos del magnate J. W. Paris que se suicidó poco tiempo después. Años después cayó en las manos de Nadia Vygein-Orlov y Leonila Galitsine-Bariatinsky, princesas rusas quienes al tiempo de adquirirlo, se suicidaron en extrañas circunstancias.

Después de todo aquello, se decidió dividir el diamante en 3 partes para anular la maldición que parecía estar arraigado a él y fueron adquiridos por coleccionistas privados.

Desde entonces parece que la maldición ha cesado, aunque hace unos años, la actriz Felicity Huffman tuvo la oportunidad de lucir uno de ellos en la entrega de los Oscar pero, tras conocer la historia que lo rodeaba, decidió no hacerlo.

Hasta el día de hoy, no ha vuelto a ocurrir una desgracia de similares magnitudes.

JOYAS MALDITAS III

En este post de hoy vamos a hablaros de otras joyas malditas o no, que han dado mucho que hablar.

El primero de ellos es el diamante Koh-i-Noor.

” Quien posea este diamante dominará el mundo,

pero también conocerá todas sus desgracias.

Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad”

Actualmente está en la Torre de Londres junto al resto de joyas de la Corona Británica, pero este diamante ha recorrido más kilómetros de los que creemos.

Originariamente, el diamante era de la India y su significado en persa en “Montaña de la Luz”. Tiene 105 quilates, lo que llegó a hacer de él el diamante más grande del mundo.

Sus primeros propietarios fueron la dinastía Kakatiya, pasando después por las manos del Sultanato de Delhi, los mongoles, los indios y, por último, los británicos. Y en todos y cada uno de ellos, las desgracias se han cebado con los monarcas y sus descendientes varones. Y es que, como dice la leyenda, sólo Dios y las mujeres pueden llevarlo sin que les ocurra nada.

En España también tenemos oscuras leyendas sobre joyas maldecidas. Una de ellas es el ópalo de Alfonso XII.

En este caso cuenta la leyenda (o las malas lenguas) que Alfonso XII se tuvo un amor correspondido con la joven italiana Virginia Doini, condesa de Castiglione pero que por temas monárquicos tenía que casarse con su prima María de las Mercedes.

Despechada por el abandono, la condesa les envió como regalo de bodas un anillo de oro puro con un ópalo precioso que hizo las delicias de la futura reina.

A los pocos meses de la boda, Mª Mercedes enfermó y murió, pasando el anillo a propiedad de la abuela del rey, quien también enfermó y falleció al poco tiempo de la que pareció la misma enfermedad. La hermana y la cuñada del rey tuvieron el mismo fin al encapricharse con la joya y poseerla durante un tiempo.

Cuentan, que el propio rey, murió por el mismo motivo a la temprana edad de 28 años. Su viuda bendijo el anillo y se lo colgó al cuello al difunto Alfonso XII para enterrarlo con él.