Mellerio dits Meller

Joyas hay desde el principio de los tiempos pero lo que no sabemos es cuando se creó la primera joyería como tal. La más antigua de la que tenemos constancia es a la que vamos a dedicar hoy el post: la joyería Mellerio dits Meller.

Sus orígenes nos llevan hasta el siglo XVII, en concreto al año 1613 en la que, por razones del destino, hicieron que un joven deshollinador escuchara en una conversación que se iba a preparar una conspiración contra el rey Luis XIII y se lo contara a Jean-Marie Mellerio, miembro del consejo de París. Este se lo contó a María de Médici, quien consiguió abortar el atentado.

Como recompensa por tan gran hecho, el monarca concedió a la familia Mellerio el privilegio de vender en toda Francia en exclusiva.

Su calidad y buen hacer hicieron que su fama creciera como la espuma al igual que su privilegio real, que se renovó en los años 1645, 1716 y 1756.

 

Uno de los más famosos miembros joyeros de la familia fue François Mellerio, quien tuvo como clientas a la emperatriz Josefina, María Antonieta, las reinas de Suecia, Gran Bretaña y Bélgica. Junto a su hermano abrieron la que sería su sede en el 9 de la Rue de la Paix en París, en la que, hoy en día, se guardan más de 100.000 documentos referentes al diseño, fabricación, costes y pertenencias de todas las joyas creadas a lo largo de los más de 400 años de antigüedad que tiene la joyería.

En España fue también muy conocida por ser la joyería preferida de la reina Isabel II y la emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo.

Una de sus joyas más famosas es la denominada Diadema Mellerio, considerada una de las obras maestras más grandes de la joyería adquirida por el rey Víctor Emmanuel II.

Ya a finales del siglo XIX, principios del XX, la firma se convirtió también en fabricante de objetos de temática religiosa, tales como la Corona de la Virgen de Lourdes, y deportivos, como el Balón de Oro.