Las Ágatas

Las Ágatas están formadas por partes microcristalinas del cuarzo, variedad de las calcedonias de diferentes colores que se encuentran, normalmente, en las rocas volcánicas y cuyo tamaño puede ser de minúsculo a pasar a tener varios metros.

Yacimientos

Los lugares donde se encuentran más fácilmente son los EE.UU, Argentina, India o Brasil.

Origen

Su nombre, ágata, proviene de Italia y más concretamente al sur de Sicilia, que es donde se encontraron las primeras ágatas.

En cada una de las civilizaciones antiguas las ágatas jugaron un papel diferente para sus gentes. Por ejemplo, en la India se creía que tenía propiedades curativas de las enfermedades oculares; en Egipto eran utilizadas contra las mordeduras de las arañas y los escorpiones y en Arabia se llamaban “ágatas de ojo” y se utilizaban para adornar los ojos de los dioses en sus templos.

Usos

Normalmente se tiñen para su comercialización y para resaltar lo dibujos de sus bandas. Y han sido muy utilizados para realizar increíbles figuras como la de Alejandro Magno o la de un toro dionisíaco. Miguel Ángel tenía un sello con este material que consistía en una bacanal. Aunque normalmente se utiliza para hacer diferentes tipos de ornamentos como broches o pisapapeles, también se ha utilizado para crear morteros y en la joyería barata para adornar collares, pendientes…

Tiene una dureza de 6,5 – en la escala de Mohs y desde la antigüedad se ha apreciado tanto su dureza como su belleza. Se utilizaba para hacer vasos o como elemento decorativo y más comúnmente para hacer sellos.

Mantenimiento

El mantenimiento de las ágatas es muy sencillo y prácticamente nulo ya que debido a su dureza aguanta golpes, calor y agentes químicos. Lo mejor, no obstante, es limpiarlas con detergente del que todos tenemos para lavar los platos, enjuagarlas con agua y secarlas con un paño.

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Cuenco de Ágata natural

Cuenco de Ágata natural