EL LAPISLÁZULI

Hoy os hablamos de una de las piedras semipreciosas más apreciadas en joyería desde tiempos antiguos: el lapislázuli.

Está compuesta por silicato cálcico, pirita, calcita, lazurita y wollastonita, minerales que le dan el color tan característico y bello de esta piedra y se suele encontrar, sobre todo, en Afganistán, aunque hay varios depósitos repartidos por todo el mundo.

Normalmente, es utilizada para la elaboración de anillos, pulseras, collares y todo tipo de objetos ornamentales. Su polvo ha sido utilizado durante siglos como pigmento para las obras de arte y, como tal, era de los más buscados. De hecho, su precio llegó a superar incluso el del oro.

Históricamente, el lapislázuli tenía una gran consideración.

En Egipto le otorgaban un gran poder y tallaban sus famosos escarabajos en ellos; los sumerios creían que tenía poderes mágicos; los alquimistas la llegaron a utilizar con fines médicos y los romanos creían que era afrodisíaco.

Lo que sí que es cierto, es que el lapislázuli siempre ha estado asociado a las deidades y la realeza en general y que su color tan característico ha teñido innumerables obras de arte a partir del siglo XIX.

Colgante de lapislázuli

Colgante de lapislázuli

Se le atribuyen distintas propiedades curativas, tales como: curar los dolores de garganta y de cabeza, cicatriza heridas, alivia los pulmones, cura el insomnio y es un gran antidepresivo.

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Colgante de lapislázuli

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