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Día de la Madre. Porque ella se lo merece.

Día de la Madre

El Día de la Madre se acerca y hay muchas personas que aún están pensando qué comprar para regalarles. Pues bien, qué mejor que una joya única para agradecerle todo lo que ha hecho y hace por nosotros.

Anillo con esmeralda y diamantes en oro blanco

Anillo con esmeralda y diamantes en oro blanco

Reloj de oro Señora Dogma fabricado en Suiza

Reloj de oro Señora Dogma fabricado en Suiza

Seguro que en tu familia hay joyas que han ido pasando de generación en generación, que forman ya parte de la historia de tus antepasados. Pues pon tu granito de arena en la historia familiar adquiriendo una pieza única.

Pendientes con Aguamarinas y diamantes en oro blanco de 18k

Pendientes con Aguamarinas y diamantes en oro blanco de 18k

Bonito colgante en oro y turquesa

Bonito colgante en oro y turquesa

Porque regalar una joya aparte de ser un precioso detalle es una inversión a largo plazo. Y en Subastas Darley tenemos una gran selección para todos los gustos. Anillos, colgantes, pulseras, pendientes, broches. Entra y elige el que más le puede gustar.

Además, nuestro método es muy sencillo y puedes conseguir precios increíbles que de otra forma no sería posible. Sólo tienes que registrarte y pujar por la pieza que te interese. Así de rápido y fácil. No lo dudes, por el Día de la Madre regala una joya.

Los diamantes, tallas brillantes en la joyería

Los brillantes son piedras preciosas, sobre todo diamantes, cortados de una manera específica para que adquieran un brillo que las hace especiales. Aunque, matizando más, se puede asegurar que un brillante es como se denomina al tipo de talla, no a la piedra en sí.

Es un tipo de tallaje en el que la piedra o diamante adquiere forma de cono lo que le proporciona un máximo retorno de la luz en su parte superior. Desarrollada por Marcel Tolkowsky a principios del siglo XX, ha sido la más utilizada para dar forma a las diferentes piedras preciosas, aunque, hoy en día, se le han realizado algunas modificaciones.

Este tipo de talla es el más conocido y utilizado por los joyeros y, gracias a sus cincuenta y siete lados, su brillo es fascinante.

Para poder valorar un brillante, tenemos que tener en cuenta cuatro factores: el peso, el color, la pureza y la talla.

Características de los brillantes:

El peso es el que se mide en quilates. Cuanto más pesado y más grande, más caro es. Para conocer su valor, sólo hay que multiplicar su peso por el precio del quilate en el mercado en ese momento.

El color determina también su calidad. Cuanto más transparente es, más bonito y valioso. Para valorarlo existe una escala de va de la d a la Z, siendo la D la más transparente y la Z la menos (color amarronado).

La pureza la determina la ausencia o presencia de defectos y la  cantidad de marcas internas que tiene, lo que le afectará a la intensidad de su brillo. Dependiendo de la misma, No existe el brillante perfecto pero su valor aumenta cuantas menos impurezas tenga.

Y la talla es la que tiene que ver con las proporciones de la pieza, con su corte, su anchura y su profundidad. Cuanto más proporcionada, simétrica, pulida esté y más refleje la luz, más valor se le da.

En Subastas Darley tenemos algunas piezas con brillantes que subastamos continuamente. En estos momentos, por ejemplo, os podemos mostrar este colgante en oro blanco de 18 quilates, modelo flor de cuatro hojas formadas cada una de ellas por un diamante talla brillante engarzado en boca y de peso total 0,40 cts (4), color H y pureza Vs, sujetos en el extremo por una garra angular. Cubre el centro un botón liso a modo de adorno. Toda la estructura pende de un asa lisa de cuña en definición.

Colgante en oro blanco de 18 quilates con brillantes

Colgante en oro blanco de 18 quilates con brillantes

Los Mundos de Cristal Swarovski de Wattens

Si te gustan las obras de Swarovski y quieres conocer un lugar mágico donde disfrutar al máximo de ellas, en Subastas Darley te recomendamos que viajes a conocer los Mundos de Cristal Swarovski de Wattens en el Tirol.

Swarovski

Mundos de Cristal Swarovski de Wattens

Inaugurado en 1995 con motivo del centésimo aniversario de la casa Swarovski, los Mundos de Cristal fueron imaginados y llevados a cabo por el artista austriaco André Heller, quien supo captar la magia de las obras de cristal de la casa y plasmarlas en 14 cámaras diferentes en las que encontrar un trozo de ese mundo de cristal que tanto nos llama la atención.

El lugar elegido está en el Tirol, exactamente en una cueva subterránea cuya entrada es un gigante con ojos verdes de cuya boca sale una cascada de agua. Está basado en los antiguos cuentos tiroleses y es realmente impresionante.

Al Museo se accede a través de un túnel de cristal y allí podemos visitar las 14 salas que lo componen y que están decoradas con frases de personajes famosos que contienen la palabra cristal.

Dentro se encuentra el cristal más famoso del mundo conocido como “Centenar” de unos 300.000 quilates y el más pequeño con un diámetro de tan solo 0,8 milímetros y que sólo es posible ver a través de un microscopio.

Podremos ver en nuestro recorrido, el “Teatro Mecánico” con pantalones decorados con cristales de Swarovski, “Reflexiones” llena de polígonos de cristales de colores, “Crystal Caligrafía” con luces de neón que representan un extracto del poema “El vino de los amantes” de Charles de Baudelaire, “El sueño de invierno”, una sala de paisajes invernales, la “Crystal Cúpula” elaborada con centenar de espejos, el “Pasaje de Hielo”, una especie de laberinto de cristales. Otras salas son “Pertenencias del Gigante”, “Assoluta”, “La Primadonna”, el “Bosque de Cristal”, el “Crystal Etapa” o “Arte”.

Toda una fantasía de color que acaba en la tienda del Museo donde puedes adquirir las pequeñas obras de arte de esta casa que impacta al mundo con sus creaciones.

Si no puedes acercarte a conocerlo, en Subastas Darley tenemos una pequeña selección de obras en subasta que puedes adquirir cómodamente desde tu ordenador o Smartphone y que ponemos a tu disposición aquí.

El poder del Aguamarina

La Aguamarina es una gema muy aprecia en joyería por su belleza, color y dureza.

Del color del mar, la aguamarina es una variedad del berilio que obtiene su característico color gracias al hierro. Fácil de distinguir por su dureza a prueba de rayones, su precio puede oscilar entre los 80€ y los 13.000€, dependiendo de la calidad y el tamaño.

Sus increíbles tonos azulados y verdosos son debidos al hierro que presentan en su composición y la hacen asemejar al azul del mar, de donde le viene el nombre.

Lo normal es encontrar piedras de aguamarina de 10k pero, como excepción y curiosidad, en el año 1910 se encontró una de 110 kilos y 48,5 centímetros de largo y 42 de diámetro en Brasil, tratándose de la más grande que se ha encontrado hasta el momento.

Muchas son las zonas del planeta donde podemos encontrarla (Italia, EE.UU, África…) pero los yacimientos más importantes se encuentran en Brasil y los más cotizados en Rusia.

Amuleto de marineros.

Desde la antigüedad se le han atribuido poderes alquímicos como la prevención de la retención de líquidos, la mejora de la digestión o incluso la capacidad de funcionar como antídoto para ciertos venenos.

Es el amuleto de los marineros contra los mareos y las tempestades, el reflejo del amor de una madre, la protección contra el miedo y protegía a los egipcios cuando pasaban al más allá introduciendo aguamarinas entre los vendajes de la momia.

Muchos más poderes se le atribuyen pero ninguno tan poderoso como la belleza de llevarlo engarzado en una preciosa joya.

Tu Aguamarina en Subastas Darley.

Lo cierto es que, hoy en día, cualquiera podemos tener una joya de estas características y, si no se lo creen, entren en nuestro portal Subastas Darley y comprueben lo sencillo que puede ser.

De hecho, ahora mismo le recomendamos este elegante anillo en oro blanco de 18k en el que destaca una fantástica Aguamarina en color azul que está engarzada en cuatro garras angulares. Se presenta orlada por 26 diamantes engarzados en garras. Para más información: http://bit.ly/2bcaP0H.

Aguamarina

Aguamarina

Relojes Longines

Longines es una de las marcas más conocidas en el mundo de la relojería.

Creada en 1832, fue fundada por Auguste Agassiz y dos socios más que se dedicaron a la fabricación y comercialización de relojes de bolsillo bastante comunes. Gracias a los contactos que Agassiz tenía en Estados Unidos, consiguió desarrollar en esa zona un comercio en alza, lo que le permitió llevar las riendas de la empresa a él solo durante unos años.

En 1852, su sobrino, Ernest Francillon, llega a la empresa de la que se va haciendo cargo poco a poco hasta que en 1867 inaugura la fábrica de Longines en Saint-Imier creando además el calibre de 20 líneas denominado 20A. Fueron premiados en la Exposición Universal de París de ese mismo año.

A partir de entonces, todos los relojes de la marca Longines llevarán el nombre de la marca en la esfera y un reloj de arena alado.

En 1878, el relojero Alfred Lugrin crea para ellos el movimiento 20H, un monopulsador que se convierte en el primer dispositivo que es cronómetro y medidor del tiempo a la vez. Se convertiría en el producto estrella de la hípica y todos los jueces deportivos disponían de uno.

A partir de 1880, Longines se registra en la Oficina Federal de la Propiedad Intelectual registrando, además, en 1889, el famoso logotipo. 10 años después, en 1899 se convirtieron en los equipadores del Príncipe Luis Amadeo de Saboya en su expedición al Polo Norte.

En los siguientes años, su único objetivo es mejorar la mecánica de sus relojes por lo que crean el reloj de bolsillo denominado “La Renommée” con un calibre de 21.59.

En 1919, son nombrados proveedores oficiales de la Federación Aeronáutica Internacional pasando, a partir de entonces, a desarrollar nuevos instrumentos de navegación para los aviones.

El piloto Charles A. Lindbergh, primer aviador en recorrer en solitario el Atlántico Norte, les facilita a Longines la idea de crear un instrumento de navegación aérea en la que se pueda calcular la longitud junto con la latitud para conocer una situación geográfica exacta.

En el año 1936 patenta el legendario reloj de pulsera 13ZN con uno o dos pulsadores, con contador semi-instantáneo de 30 minutos o contador de arrastre de 60 minutos. Tres años después, crean un siderógrafo que permite conocer el tiempo sideral de Greenwich en grados, minutos y fracciones de minutos de arco, y sirve para acelerar los cálculos de posición mediante la indicación directa del ángulo horario del punto vernal respecto a Greenwich.

En 1954, desarrollan el primer reloj de cuarzo que consigue batir todos los récords de precisión lo que les permitirá lanzar las colecciones Conquest y Flagship.

En los años 60 y 70, la tecnología de Longines crece a pasos agigantados creando nuevos dispositivos lo que les permite convertirse en los 80 en los cronometradores oficiales de la Formula 1 durante más de 10 años, de la Federación Internacional de Gimnasia e incorporarse a la Société Suisse de Microélectronique et d’Horlogerie, hoy denominada Swatch Group.

Con motivo del 160 aniversario de la historia de Longines y los 125 de la marca, inauguran el Museo Longines en Saint-Imier.

A partir del 2003 se centran mucho más en el diseño de sus relojes y en la mujer, creando la línea PrimaLuna. Son nombrados cronometradores oficiales del Open de Francia en el Roland Garros de 2009.

En 2015 sacan a la luz el Longines Positioning System (LPS) que permite conocer la posición exacta de los caballos en una carrera, así como la distancia entre ellos y la velocidad exacta.

Desde entonces siguen trabajando para mejorar cada día una tecnología más precisa y funcional.

Las Joyas Mayas

Las Joyas Mayas

Prácticamente todas las culturas conocidas han utilizado la joyería, a lo largo de la historia, como símbolo de poder, estatus social, amuletos y como simplemente como arte decorativo. Ha sido una manifestación del ser humano que nos ha servido para conocer su manera de interpretar la vida en las distintas fases de la historia.

Las primeras joyas conocidas, unas cuentas perforadas de conchas, datan de hace más de 75.000 años y, si es cierto, que las joyas de Mesopotamia, Egipto, Roma, Grecia,… han sido enormemente valoradas y resultan de una belleza abrumadora, hay que pensar que la mayoría de ellas han tenido más funciones que las de decorar el cuerpo de quien las portara.

En la cultura maya ocurría de esa manera. Ellos tenían una visión del mundo muy distinta a la que existe hoy en día. La palabra que más lo define es cosmovisión, es decir, la interdependencia entre el ser humano y el cosmos que le rodea en una simbiosis casi perfecta. Intentaban integrarse en la naturaleza sin modificarla ni destruirla y así nos lo demuestran los restos de su civilización.

Todo lo que utilizaban tenía un simbolismo propio que lo hacía especial. Para ellos ni el oro ni la plata tenían el valor que los conquistadores les dieron a su llegada al Nuevo Mundo. Su piedra sagrada era en cambio el jade, algo desconocido para los occidentales que llegaron arrasando su civilización.

El Jade

El Jade era mágico. Curaba enfermedades, daba buena suerte, significaba fertilidad y vida y proporcionaba un estatus social.

Las casas nobles mayas la utilizaban para hacer collares, máscaras funerarias, pendientes, pectorales, pulseras. Era utilizada en los funerales poniéndola debajo de la lengua del fallecido para que este ascendiera al más allá.

Otros materiales que utilizaban para sus ornamentos eran las turquesas, las conchas marinas o las plumas del quetzal. Y los ornamentos más importantes que se han encontrado hasta la fecha nos cuentan un poco más acerca de esta increíble civilización perdida.

Las Joyas Mayas más comunes eran:

Los collares eran mayoritariamente utilizados por la nobleza. Fabricados en jade o conchas sus cuentas tenían forma tubular o de esfera y frecuentemente eran más utilizados para ornar a sus muertos.

Los pectorales tenían un gran valor y eran utilizados en exclusividad por la nobleza que incluso se hacía camisas enteras de conchas de nácar.

Los tocados solían realizarse con plumas de pájaros exóticos como el quetzal y servían para coronar las cabezas de la realeza.

Las máscaras funerarias sí que eran prácticamente elaboradas en jade, que les proporcionada la dureza y durabilidad necesarias para mantenerse intactas durante siglos. Eran talladas de una sola pieza, lo que le confiere un gran valor artístico.

Desgraciadamente, la incursión de los conquistadores hizo que la mayoría de estas piezas desaparecieran y nos dificultaran la labor de conocer un poco mejor a los mayas. Y es que los conquistadores fundían todo lo que consideraban que tenía un valor económico, por lo que muchas piezas que contenían oro o plata en sus elaboraciones quedaron reducidas a lingotes o piezas de fácil manejo.

A día de hoy, la única manera que tenemos de conocer el valor de las joyas mayas es acudir a uno de los numerosos museos que las exponen en sus vitrinas para hacernos una idea de lo que esta civilización supuso.

Mellerio dits Meller

Joyas hay desde el principio de los tiempos pero lo que no sabemos es cuando se creó la primera joyería como tal. La más antigua de la que tenemos constancia es a la que vamos a dedicar hoy el post: la joyería Mellerio dits Meller.

Sus orígenes nos llevan hasta el siglo XVII, en concreto al año 1613 en la que, por razones del destino, hicieron que un joven deshollinador escuchara en una conversación que se iba a preparar una conspiración contra el rey Luis XIII y se lo contara a Jean-Marie Mellerio, miembro del consejo de París. Este se lo contó a María de Médici, quien consiguió abortar el atentado.

Como recompensa por tan gran hecho, el monarca concedió a la familia Mellerio el privilegio de vender en toda Francia en exclusiva.

Su calidad y buen hacer hicieron que su fama creciera como la espuma al igual que su privilegio real, que se renovó en los años 1645, 1716 y 1756.

 

Uno de los más famosos miembros joyeros de la familia fue François Mellerio, quien tuvo como clientas a la emperatriz Josefina, María Antonieta, las reinas de Suecia, Gran Bretaña y Bélgica. Junto a su hermano abrieron la que sería su sede en el 9 de la Rue de la Paix en París, en la que, hoy en día, se guardan más de 100.000 documentos referentes al diseño, fabricación, costes y pertenencias de todas las joyas creadas a lo largo de los más de 400 años de antigüedad que tiene la joyería.

En España fue también muy conocida por ser la joyería preferida de la reina Isabel II y la emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo.

Una de sus joyas más famosas es la denominada Diadema Mellerio, considerada una de las obras maestras más grandes de la joyería adquirida por el rey Víctor Emmanuel II.

Ya a finales del siglo XIX, principios del XX, la firma se convirtió también en fabricante de objetos de temática religiosa, tales como la Corona de la Virgen de Lourdes, y deportivos, como el Balón de Oro.

Granates

Los Granates no son tan conocidos en joyería como otras piedras pero cada día están adquiriendo más importancia.

Realmente son silicatos minerales que se han utilizado desde la edad del bronce para todo tipo de amuletos y como ornamento decorativo. De hecho, sus propiedades de transmisión de la luz hace que puedan usarse como gemas y como abrasivos en procesos industriales.

Existen diferentes tipos dependiendo de su color. Las más conocidas son el almandino, el piropo, la grossularia, la uvarovita y andradita.

Tiene una dureza de 6,5 en la escala de Mohs, es un mineral clave para interpretar la génesis de las rocas ígneas y además reduce las pérdidas térmicas ya que actúa como material aislante.

Su nombre proviene del latín y significa “con granos” por su parecido con la fruta. Los primeros vestigios y noticias sobre el uso de este material nos viene de Oriente Medio, de la Edad del Bronce. Su utilizaba para decorar las armaduras de los guerreros y era utilizado como amuleto protector.

No existe un lugar específico donde podamos encontrarlo ya que está repartido por todo el planeta.

Se dice que es una de las doce piedras bíblicas y que fue un granate la que le indicó el camino a Noé durante el Diluvio Universal. Se suele utilizar como piedra de meditación por su alta energía y se dice que mejora las relaciones sociales siendo también un poderoso afrodisíaco. Limpia las energías negativas de los chacras, hace recordar vidas pasadas, relaja y aporta fuerza y vigor.

Ahora mismo, en Subastas Darley, tenemos alguna joya decorada con estas piedras que podéis conseguir de manera fácil y económica.

Por ejemplo:

Granate

Granate

 

Granate en color oscuro muy uniforme e iguales en su tonalidad que se muestran en talla perilla facetada.

Peso total: 5.14 cts.

Esmeraldas Colombianas

Lágrimas que derramó la indígena colombiana Fura cuando su amado Tena murió, las esmeraldas colombianas son de las más bellas, puras y únicas del mundo.

Su hogar mayoritario se sitúa en el departamento de Bocayá, en la Cordillera Oriental de Colombia con una participación del 55% del mercado mundial en exportación de estas piedras preciosas.

Estas esmeraldas son más resistentes, puras, brillantes y únicas que cualquier otra. Su nombre es del origen latino y se traduce como verde. Fue descubierta por los españoles en el año 1536, volviéndose un bien preciado de muy alto valor para la Corona Española.

Son silicatos minerales de la clase de los berilios de un color verde increíble que ha sido, a lo largo de la historia, deseada y codiciada por todas las realezas, que se han vanagloriado de tener las mejores joyas con esmeraldas del mundo.

Cuidado de las Esmeraldas Colombianas

Las esmeraldas colombianas son mucho más duraderas que cualquier otra piedra preciosa tales como las perlas, las tanzanitas e incluso algunos hierros pero no por ello están exentas de unos cuidados especiales.

Nunca deben usarse en ellas ultrasonidos o limpiadores que utilicen el vapor. Debe evitarse realizar actividades consideradas como fuertes para evitar roturas. Hay que limpiarla con agua y jabón ayudados de algún pequeño cepillo. Secarlo muy bien con un fino paño y entre 2 y 5 años darles aceite para que no pierdan ni su color ni su brillantez.

Curiosidades

Como curiosidades, os podemos decir que las esmeraldas colombianas pueden darse en color azulado, que la esmeralda llamada trapiche, exclusiva de Colombia, es la más rara del mundo; que la esmeralda más grande del mundo con 2,2 kg de peso es la llamada Fura y se encontró en la mina de Muzo; la joya más cara del mundo con un valor de 12,7 millones de dólares es una tiara formada por diamantes y esmeraldas colombianas y perteneció a la princesa Katharina Henckel von Donnersmarck; fue la piedra preciosa más utilizada en el edición de los Oscar de 2010 y Christie’s recibió más de 1 millón de dólares por la colección de esmeraldas colombianas propiedad de Elizabeth Taylor.

Leyenda

Cuenta la leyenda que Are, el dios supremo, recorrió el espacio sobre Colombia creando los bosques, las montañas, los valles y que se detuvo en el río sagrado Minero formando allí al hombre, llamado Tena, y a la mujer, Fura.

Les enseñó a sobrevivir cultivando sus propios alimentos, confeccionando su propia ropa e incluso a defenderse de invasores o animales salvajes. Les dio el don de la eterna juventud a cambio de fidelidad entre ambos so pena de vivir la vejez y acabar muriendo.

Are, para tentarlos, envió en busca de una flor milagrosa, a Zarbi, un extraño muchacho que acudió a Fura para que le brindara su ayuda. Esta marchó con él en búsqueda de la flor deseada y durante el trayecto se enamoró del muchacho siéndole infiel a Tena. El castigo de Fura fue el de ver morir a su esposo y sostener su cadáver durante ocho días en los que fue obligada a ver cómo se descomponía.

A Zarbi lo condenó a convertirse en un peñasco que recibiría el flagelo continuo de los rayos del sol, mientras que Fura fue arrastrada, junto al cuerpo de su marido, por las aguas provocadas por la ira de Zarbi. Ambos reposan frente a frente convertidos en peñascos mientras la sangre de Zarbi, el río Minero, discurre por el lugar.

Conmovido, Are, decidió perdonarlos y apiadarse de ellos, por los que les dio la tarea de vigilar los sagrados peñones permitiendo que el río Minero bañe las lágrimas de Fura convertidas en preciosas esmeraldas.

Chaumet

La marca de joyería Chaumet es una de las más conocidas y prestigiosas, no sólo de Francia, sino del mundo. Su historia está prácticamente ligada a la de Francia y su historia a través del lujo y el glamour.

Su éxito vino de la mano de las bodas de Napoleón con Josefina de Beauharnais, primero, y con la nieta de María Antonieta, Marie-Louise de Habsbourg-Lorraine, después.

Marie-Etienne Nitot ya era un joyero conocido y apreciado, que a finales del siglo XVIII tuvo la oportunidad de crear las joyas que acompañarían en las bodas de Napoleón. Nitot creó para Napoleón y su corte todo tipo de artículos de joyería: coronas, tiaras, brazaletes, relojes de pulsera… e incluso empuñaduras de espadas.

A principios del XIX, Napoleón le hizo innumerables encargos y le nombró joyero oficial, todo por querer devolver a Francia el lugar que se le robó con la Revolución de 1789. Esto benefició a Nitot, que de repente, se convirtió en el joyero más importante de Europa con una clientela fiel formada por personajes de grandes prestigios y realeza europea.

Tras la caída de Napoleón, Nitot dejo el negocio y se lo traspasa a Jean-Baptiste Fossin y Jean-Valentin Morel, quienes expanden el negocio al extranjero abriendo un taller en Londres.

Años después, el sucesor de Nitot, Joseph Chaumet, se casa con la hija de Morel, Marie, y hereda el negocio. Instalan el taller en la plaza de Vendôme de París y comienza la expansión y la marca. Fue esta una época de esplendor en la que las creaciones de Chaumet sedujeron a toda la aristocracia y realeza del momento con sus coronas, tiaras, broches, relojes, anillos, etc.

Las tiaras y coronas han sido su sello de identidad habiendo diseñado más de 1.500 distintas. De hecho, su pieza más conocida es la corona que se han puesto todas las herederas suecas el día de su boda, regalo de Josefina a su nieta el día de su boda con el rey de Suecia.

Gracias a la invención de los barcos de vapor, grandes coleccionistas, príncipes de la India y aristócratas de todo el mundo tuvieron acceso a sus creaciones, lo que le supuso el reconocimiento mundial.

En el año 1991, los herederos de Chaumet, acusados de fraude, llevan a la empresa a la bancarrota provocando que fuera comprada por un fondo de inversiones del grupo LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy).

Desde entonces, la marca ha vuelto a recuperar todo su esplendor.