Relojes Longines

Longines es una de las marcas más conocidas en el mundo de la relojería.

Creada en 1832, fue fundada por Auguste Agassiz y dos socios más que se dedicaron a la fabricación y comercialización de relojes de bolsillo bastante comunes. Gracias a los contactos que Agassiz tenía en Estados Unidos, consiguió desarrollar en esa zona un comercio en alza, lo que le permitió llevar las riendas de la empresa a él solo durante unos años.

En 1852, su sobrino, Ernest Francillon, llega a la empresa de la que se va haciendo cargo poco a poco hasta que en 1867 inaugura la fábrica de Longines en Saint-Imier creando además el calibre de 20 líneas denominado 20A. Fueron premiados en la Exposición Universal de París de ese mismo año.

A partir de entonces, todos los relojes de la marca Longines llevarán el nombre de la marca en la esfera y un reloj de arena alado.

En 1878, el relojero Alfred Lugrin crea para ellos el movimiento 20H, un monopulsador que se convierte en el primer dispositivo que es cronómetro y medidor del tiempo a la vez. Se convertiría en el producto estrella de la hípica y todos los jueces deportivos disponían de uno.

A partir de 1880, Longines se registra en la Oficina Federal de la Propiedad Intelectual registrando, además, en 1889, el famoso logotipo. 10 años después, en 1899 se convirtieron en los equipadores del Príncipe Luis Amadeo de Saboya en su expedición al Polo Norte.

En los siguientes años, su único objetivo es mejorar la mecánica de sus relojes por lo que crean el reloj de bolsillo denominado “La Renommée” con un calibre de 21.59.

En 1919, son nombrados proveedores oficiales de la Federación Aeronáutica Internacional pasando, a partir de entonces, a desarrollar nuevos instrumentos de navegación para los aviones.

El piloto Charles A. Lindbergh, primer aviador en recorrer en solitario el Atlántico Norte, les facilita a Longines la idea de crear un instrumento de navegación aérea en la que se pueda calcular la longitud junto con la latitud para conocer una situación geográfica exacta.

En el año 1936 patenta el legendario reloj de pulsera 13ZN con uno o dos pulsadores, con contador semi-instantáneo de 30 minutos o contador de arrastre de 60 minutos. Tres años después, crean un siderógrafo que permite conocer el tiempo sideral de Greenwich en grados, minutos y fracciones de minutos de arco, y sirve para acelerar los cálculos de posición mediante la indicación directa del ángulo horario del punto vernal respecto a Greenwich.

En 1954, desarrollan el primer reloj de cuarzo que consigue batir todos los récords de precisión lo que les permitirá lanzar las colecciones Conquest y Flagship.

En los años 60 y 70, la tecnología de Longines crece a pasos agigantados creando nuevos dispositivos lo que les permite convertirse en los 80 en los cronometradores oficiales de la Formula 1 durante más de 10 años, de la Federación Internacional de Gimnasia e incorporarse a la Société Suisse de Microélectronique et d’Horlogerie, hoy denominada Swatch Group.

Con motivo del 160 aniversario de la historia de Longines y los 125 de la marca, inauguran el Museo Longines en Saint-Imier.

A partir del 2003 se centran mucho más en el diseño de sus relojes y en la mujer, creando la línea PrimaLuna. Son nombrados cronometradores oficiales del Open de Francia en el Roland Garros de 2009.

En 2015 sacan a la luz el Longines Positioning System (LPS) que permite conocer la posición exacta de los caballos en una carrera, así como la distancia entre ellos y la velocidad exacta.

Desde entonces siguen trabajando para mejorar cada día una tecnología más precisa y funcional.

Las Joyas Mayas

Las Joyas Mayas

Prácticamente todas las culturas conocidas han utilizado la joyería, a lo largo de la historia, como símbolo de poder, estatus social, amuletos y como simplemente como arte decorativo. Ha sido una manifestación del ser humano que nos ha servido para conocer su manera de interpretar la vida en las distintas fases de la historia.

Las primeras joyas conocidas, unas cuentas perforadas de conchas, datan de hace más de 75.000 años y, si es cierto, que las joyas de Mesopotamia, Egipto, Roma, Grecia,… han sido enormemente valoradas y resultan de una belleza abrumadora, hay que pensar que la mayoría de ellas han tenido más funciones que las de decorar el cuerpo de quien las portara.

En la cultura maya ocurría de esa manera. Ellos tenían una visión del mundo muy distinta a la que existe hoy en día. La palabra que más lo define es cosmovisión, es decir, la interdependencia entre el ser humano y el cosmos que le rodea en una simbiosis casi perfecta. Intentaban integrarse en la naturaleza sin modificarla ni destruirla y así nos lo demuestran los restos de su civilización.

Todo lo que utilizaban tenía un simbolismo propio que lo hacía especial. Para ellos ni el oro ni la plata tenían el valor que los conquistadores les dieron a su llegada al Nuevo Mundo. Su piedra sagrada era en cambio el jade, algo desconocido para los occidentales que llegaron arrasando su civilización.

El Jade

El Jade era mágico. Curaba enfermedades, daba buena suerte, significaba fertilidad y vida y proporcionaba un estatus social.

Las casas nobles mayas la utilizaban para hacer collares, máscaras funerarias, pendientes, pectorales, pulseras. Era utilizada en los funerales poniéndola debajo de la lengua del fallecido para que este ascendiera al más allá.

Otros materiales que utilizaban para sus ornamentos eran las turquesas, las conchas marinas o las plumas del quetzal. Y los ornamentos más importantes que se han encontrado hasta la fecha nos cuentan un poco más acerca de esta increíble civilización perdida.

Las Joyas Mayas más comunes eran:

Los collares eran mayoritariamente utilizados por la nobleza. Fabricados en jade o conchas sus cuentas tenían forma tubular o de esfera y frecuentemente eran más utilizados para ornar a sus muertos.

Los pectorales tenían un gran valor y eran utilizados en exclusividad por la nobleza que incluso se hacía camisas enteras de conchas de nácar.

Los tocados solían realizarse con plumas de pájaros exóticos como el quetzal y servían para coronar las cabezas de la realeza.

Las máscaras funerarias sí que eran prácticamente elaboradas en jade, que les proporcionada la dureza y durabilidad necesarias para mantenerse intactas durante siglos. Eran talladas de una sola pieza, lo que le confiere un gran valor artístico.

Desgraciadamente, la incursión de los conquistadores hizo que la mayoría de estas piezas desaparecieran y nos dificultaran la labor de conocer un poco mejor a los mayas. Y es que los conquistadores fundían todo lo que consideraban que tenía un valor económico, por lo que muchas piezas que contenían oro o plata en sus elaboraciones quedaron reducidas a lingotes o piezas de fácil manejo.

A día de hoy, la única manera que tenemos de conocer el valor de las joyas mayas es acudir a uno de los numerosos museos que las exponen en sus vitrinas para hacernos una idea de lo que esta civilización supuso.

Mellerio dits Meller

Joyas hay desde el principio de los tiempos pero lo que no sabemos es cuando se creó la primera joyería como tal. La más antigua de la que tenemos constancia es a la que vamos a dedicar hoy el post: la joyería Mellerio dits Meller.

Sus orígenes nos llevan hasta el siglo XVII, en concreto al año 1613 en la que, por razones del destino, hicieron que un joven deshollinador escuchara en una conversación que se iba a preparar una conspiración contra el rey Luis XIII y se lo contara a Jean-Marie Mellerio, miembro del consejo de París. Este se lo contó a María de Médici, quien consiguió abortar el atentado.

Como recompensa por tan gran hecho, el monarca concedió a la familia Mellerio el privilegio de vender en toda Francia en exclusiva.

Su calidad y buen hacer hicieron que su fama creciera como la espuma al igual que su privilegio real, que se renovó en los años 1645, 1716 y 1756.

 

Uno de los más famosos miembros joyeros de la familia fue François Mellerio, quien tuvo como clientas a la emperatriz Josefina, María Antonieta, las reinas de Suecia, Gran Bretaña y Bélgica. Junto a su hermano abrieron la que sería su sede en el 9 de la Rue de la Paix en París, en la que, hoy en día, se guardan más de 100.000 documentos referentes al diseño, fabricación, costes y pertenencias de todas las joyas creadas a lo largo de los más de 400 años de antigüedad que tiene la joyería.

En España fue también muy conocida por ser la joyería preferida de la reina Isabel II y la emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo.

Una de sus joyas más famosas es la denominada Diadema Mellerio, considerada una de las obras maestras más grandes de la joyería adquirida por el rey Víctor Emmanuel II.

Ya a finales del siglo XIX, principios del XX, la firma se convirtió también en fabricante de objetos de temática religiosa, tales como la Corona de la Virgen de Lourdes, y deportivos, como el Balón de Oro.

Granates

Los Granates no son tan conocidos en joyería como otras piedras pero cada día están adquiriendo más importancia.

Realmente son silicatos minerales que se han utilizado desde la edad del bronce para todo tipo de amuletos y como ornamento decorativo. De hecho, sus propiedades de transmisión de la luz hace que puedan usarse como gemas y como abrasivos en procesos industriales.

Existen diferentes tipos dependiendo de su color. Las más conocidas son el almandino, el piropo, la grossularia, la uvarovita y andradita.

Tiene una dureza de 6,5 en la escala de Mohs, es un mineral clave para interpretar la génesis de las rocas ígneas y además reduce las pérdidas térmicas ya que actúa como material aislante.

Su nombre proviene del latín y significa “con granos” por su parecido con la fruta. Los primeros vestigios y noticias sobre el uso de este material nos viene de Oriente Medio, de la Edad del Bronce. Su utilizaba para decorar las armaduras de los guerreros y era utilizado como amuleto protector.

No existe un lugar específico donde podamos encontrarlo ya que está repartido por todo el planeta.

Se dice que es una de las doce piedras bíblicas y que fue un granate la que le indicó el camino a Noé durante el Diluvio Universal. Se suele utilizar como piedra de meditación por su alta energía y se dice que mejora las relaciones sociales siendo también un poderoso afrodisíaco. Limpia las energías negativas de los chacras, hace recordar vidas pasadas, relaja y aporta fuerza y vigor.

Ahora mismo, en Subastas Darley, tenemos alguna joya decorada con estas piedras que podéis conseguir de manera fácil y económica.

Por ejemplo:

Granate

Granate

 

Granate en color oscuro muy uniforme e iguales en su tonalidad que se muestran en talla perilla facetada.

Peso total: 5.14 cts.